Piqueos DDHH: La chalina de la esperanza, Ronald Gamarra y Gustavo Gorriti

Diciembre 31st, 2009 |  Publicado enNoticias  |  4 Comentarios

En la habitación de Henry Spencer (Gracias Luis Carlos Burneo!), nos entrevistaron junto a Marina García Burgos para el proyecto que buscaremos que florezca en el 2010 que ya llega: una chalina tejida por las mujeres y hombres que perdieron a un familiar en la guerra interna entre 1980 y 2000. Como no todo es cherry en esta vida, de regalo, les la columna de Gustavo Gorriti, sobre el “indulto” a Jose Crousillat y el potente discurso de Ronald Gamarra, al hacer un balance de los derechos humanos en el 2009.

1) Chalina de la esperanza

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2) ¿El 2009 es parecido a 1999?. Por Gustavo Gorriti

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Déjà vu con Patas de Gallo

Un signo de estos tiempos. Lo andaba buscando y lo encontré inesperadamente el otro día en la lectura sumaria de una revista. Este mes, la Dirección Antidrogas de la Policía publicó “Dirandro en acción”, su previsible revista institucional. Pese a que los aficionados de revistas de ese tipo suelen ser los dentistas, porque inducen el buscado estupor entre los pacientes en las salas de espera, todo aquel que quiera estar razonablemente informado sobre lo que pasa en la Policía, debe imponerse una estoica lectura. Que este año rindió sorpresas.

La revista financia su publicación, como es aparente, a través de los avisos de cortesía que incluye. En la página 62 de esta última edición, frente a la reseña y las fotos de una condecoración a generales de la PNP (en donde están el ministro del Interior, Octavio Salazar, el actual director general PNP Miguel Hidalgo y el director de la Dirandro, Teddy Bartra), junto a un aviso de la Backus figura uno de la minera Comarsa –la compañía minera aurífera Santa Rosa S.A.–, en la que saluda “a la Policía Nacional del Perú por cumplir un aniversario más al servicio de nuestro país”.

¿Otro caso más de publicidad de favor? No precisamente. Comarsa es una de las principales empresas de la notoria familia Sánchez Paredes, varios de cuyos miembros son investigados hoy (por presunto lavado de activos) precisamente por la Dirandro.

Comarsa misma fue investigada hace un par de años por un presunto desvío de insumos químicos controlados. La investigación fue archivada por un fiscal de Cajamarca, pese a la protesta del comandante PNP Wenceslao Núñez Toledo, que llevó el caso.

La familia Sánchez Paredes ha sido acusada en varios momentos y circunstancias –desde los tiempos del fallecido patriarca familiar Perciles Sánchez Paredes– de tener una ligazón con el narcotráfico. Sus miembros lo niegan con vehemencia. Hay, sin embargo, ciertos casos difíciles de explicar, como, por ejemplo, el de los asesinatos en el “Rancho Luna”, en México, que llevaron a descubrir un laboratorio de cocaína en del rancho donde vivía una de las víctimas, Segundo Sánchez Paredes. Hubo otros miembros de la familia y personas allegadas vinculadas con las actividades del rancho.

No voy a hacer ahora una reseña del caso Sánchez Paredes. Pero lo que sí me parece revelador es que la revista de la Dirandro contenga publicidad de quienes son investigados por la misma Dirección antidrogas. El aviso de Comarsa en la revista de la Dirandro admite –me parece– solo dos explicaciones básicas: corrupción o estupidez. Existe, claro, la posibilidad de una combinación de ambas.

Aparte de la defensa y contraofensivas judiciales, la familia Sánchez Paredes ha buscado utilizar los propios mecanismos de la Policía al enfrentarse a la investigación. Como lo reveló en 2008 la publicación electrónica de IDL-SC, los Sánchez Paredes acusaron en octubre de 2008 ante inspectoría de la PNP al entonces director de la Dirandro, general Miguel Hidalgo, por un supuesto “abuso de autoridad”. El entonces inspector de la PNP, general Luis Henríquez, recibió a Fidel Sánchez Alayo y sus dos abogados, Carlos Caro y Raúl Canelo, y se comprometió a “evaluar la denuncia y tomar acciones si se determinaba alguna falta administrativa”. (La información completa puede conseguirse en el libro electrónico “Lo mejor de IDL-SC”).

Está claro que no debe condenarse a nadie antes del juicio y la sentencia. Pero eso no exime de responsabilidad a la Dirandro en este caso. Si se lleva a cabo una investigación sobre alguien y algo, resulta un patente conflicto de intereses aceptar donaciones de cualquier tipo.

Si no, el próximo número de la revista de la Dirandro podría tener publicidad de alguno de los numerosos negocios de don Luis Valdez Villacorta, quien también confronta una investigación por presunto lavado de activos.

Obviamente que ya sería tarde para colocar avisos de los negocios de transporte aéreo que tenía el hoy encarcelado Fernando Zevallos. Pero sí parece que algunos de los policías recientemente ascendidos a los más altos grados de la institución estuvieron relacionados con el ex lugarteniente de Zevallos, Jorge Chávez Montoya, también conocido como “Polaco”. Por lo menos dos de ellos tenían relación no bien explicada con éste. La información que tengo al respecto es buena y confiable, pero no publicaré sus nombres hasta no tener la versión de esos altos oficiales, cosa difícil en los días postreros del año.

El caso de la revista de la Dirandro –aparte de competir con el de los pishtacos para ver cuál de los dos resulta la cereza de la disfuncionalidad policial y del Ministerio del Interior este año–, es también un síntoma del desbarajuste moral y político de la última parte del gobierno de García Pérez. Poco a poco, paso a paso, va avanzando en el ahora patente empeño de coadyuvar a lograr la impunidad de la mafia montesinista y sus cómplices y de mejorar su posición estratégica y su espacio de maniobra para las próximas elecciones.

¿Recuerdan la película “Cabaret”? Hay una escena, hacia el final, cuando la cámara hace un enfoque amplio sobre el cabaret. Ahí, entre las mesas apretadas y llenas de gente, se ve uno que otro uniforme nazi. Otra toma en el mismo escenario, tiempo después, se supone, muestra muchos más uniformes. Y una tercera expone a la mayoría del público ya uniformado con las camisas pardas.

Carlin (Alan y Crousillat)

Carlin (Alan y Crousillat)

Vemos ahora, a un lado y al otro, a los personajes que trabajaron para la dictadura fujimorista, reciclándose y reganando las posiciones de antes. La televisión, salvo uno que otro caso, es undéjà vu nauseoso con patas de gallo y reclamo de bótox.

En el gabinete, Rafael Rey, el aprendiz de Torquemada a cargo de Defensa, moviliza a sus compañeros de los días del montesinismo para escudarse en la supuesta defensa de la Fuerza Armada, tal como lo hizo Hermoza en su momento. Verlo en una conferencia de prensa junto con quien fue jefe de la Fuerza Aérea en el golpe de Estado del 5 de abril de 1992, Arnaldo Velarde, es otro déjà vu envejecido.

Casi a la vez, el saliente ministro de Economía, Luis Carranza, –hábil en lo suyo, pero más perdido que ciego en tiroteo en lo político– condecoró a los ministros de Economía fujimoristas, junto con los de esta década, por haber mantenido la línea económica presuntamente correcta. Solo exceptuó, por ahora, a los encarcelados. Para el grupo de tecnócratas que representó Carranza, lo único que cuenta es la política económica que sigues. Eso sí. Todo el resto es relativo. Haber servido a una dictadura cleptocrática que hizo de la mentira y el envilecimiento de lo público una doctrina, eso no tiene, para él, para este gobierno, importancia.

Así, ¿qué sorprende el indulto de Crousillat y las mentiras que lo rodean? Es que en buena medida, con ese elemento postizo de farsa que dan los segundos actos chambrías, parece en muchos momentos que estuviéramos terminando el año 99 y entrando al dos mil. Feliz año, sea cual fuere.

2) Balance de Derechos Humanos. Por Ronald Gamarra

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Amigos y amigas:

Al mirar lo ocurrido en el año, debo empezar por una constatación que no quisiera hacer. Y es que, a pesar de todo lo vivido y sufrido en tantos años de violencia, aún nuestra sociedad y nuestro estado no han aprendido a respetar la vida escrupulosamente. Seguimos sin cumplir la promesa del artículo 1 de la Constitución, que establece: “la persona humana es el fin supremo de la sociedad y el estado”. No obstante, en la dura realidad, seguimos dirimiendo nuestras diferencias y nuestros conflictos políticos y sociales produciendo muertos. Esto es algo que deberíamos haber superado después de los terribles años del senderismo y el fujimontesinismo. Pero no ha sido así. Yo quiero empezar entonces, yo debo empezar esta intervención, haciendo una invocación urgente a respetar la vida de todos. Y en consonancia con ello, a dirimir toda diferencia y todo conflicto por la vía del diálogo, pero un diálogo sincero, veraz y sin trastienda.

Por eso en esta ceremonia no podemos dejar de reconocer a quienes luchan por los derechos humanos desde las organizaciones sociales de base, arriesgando incluso sus vidas. Precisamente, hace pocos días, los comuneros Vicente Robledo Ramírez y Castulo Correa Huayama murieron como resultado de una intervención policial desproporcionada en Huancabamba (Piura), en la cual ambos recibieron disparos por la espalda. Así como ellos, otros 30 ciudadanos han muerto en circunstancias similares de protesta social en lo que lleva el actual gobierno. Por esa razón, después de la celebración de esta noche, mañana realizaremos una vigilia, a las siete de la tarde, en el frontis del Palacio de Justicia, bajo el lema “Ni una muerte más, sanción a los responsables”, a la cual estamos todos convocados.

Y este año también hemos sido testigos de nuevas e injustificables víctimas y muertes en la Policía y las Fuerzas Armadas, que nos duelen tan igualmente como las otras. Particularmente los 24 policías que perdieron la vida en Bagua y los soldados casi adolescentes que mueren o quedan mutilados por acción del terrorismo aliado al narcotráfico en la zona del VRAE. No debe quedar la menor duda del rechazo decidido del movimiento de derechos humanos a toda forma de agresión a los miembros de la policía y las fuerzas armadas y quiero afirmar con todo vigor que quien promueve agredir a la policía o a los jóvenes soldados, no forma parte ni representa al movimiento de derechos humanos y, por el contrario, se sitúa en sus antípodas.

Por todo ello, en memoria y solidaridad con todos estos hermanos nuestros, líderes de organizaciones de base, campesinos, policías y soldados, y toda persona que sufre violencia en el Perú, quiero pedirles ponerse de pie para rendirles homenaje con un minuto de silencio.

(…)

gracias

Debemos recordar también a los defensores de derechos humanos que sufren persecución, hostilidad y hasta agresiones contra su integridad física, su honor y su propia vida. Quiero mencionar en primer lugar, al doctor Salomón Lerner, que presidió ejemplarmente la CVR, quien ha sido blanco de una campaña de odio desatada por el fascismo rampante que pugna por imponerse, a la cual ha respondido con serenidad de verdadero filósofo.

Y quiero invocar, acto seguido, el recuerdo de Ángel Escobar Jurado, ejemplar defensor de derechos humanos y heroico mártir de nuestro movimiento, quien fuera víctima de desaparición forzada, en 1990, a manos de efectivos del Ejército en la ciudad de Huancavelica. En febrero del próximo año se cumplirán 20 años desde su desparición, y esta es ocasión para renovar nuestra exigencia indeclinable de justicia. Precisamente tenemos con nosotros en este auditorio a sus hijos Belsa y Michel, testimonio vivo de esta lucha incesante por la justicia y la memoria de nuestro compañero Ángel Escobar, para quienes pido la adhesión de ustedes con un cálido aplauso.

Este año culminó, positivamente para la democracia peruana, un capítulo de nuestra historia que no debe volver. Me refiero sin ambages al régimen de Fujimori y Montesinos, gobierno oprobioso para el Perú, donde campearon el crimen y la corrupción. El movimiento de derechos humanos y la administración de justicia han cumplido con lo que era su obligación, y la sentencia severa y justa pronunciada contra Fujimori por los asesinatos masivos de La Cantuta y Barrios Altos, entre muchos otros crímenes, debería constituir el definitivo punto final a toda alternativa dictatorial o fascistoide que pretenda imponerse pisoteando la constitución y la ley.

Queremos creer que esto ya es un tema del pasado, de ese pasado difícil y frustrante que queremos superar, de esos 30 años en que hemos trabajado y luchado, a veces solos y poco comprendidos, pero siempre con la mayor convicción en nuestros corazones de que los derechos humanos constituyen el corazón de la civilización y la barrera contra la barbarie. No podemos dudar de lo que hemos hecho en estos largos años y, aun siendo necesariamente autocríticos, debemos afirmar optimistamente la validez fundamental y el aporte que nuestro esfuerzo le ha ofrecido al país.

Pero ahora se impone mirar hacia delante, hacia los desafíos que debemos enfrentar para conquistar un futuro de prosperidad y derechos para nuestro pueblo. Nosotros sabemos muy bien que el desarrollo sin la democracia no funciona, carece de futuro y termina prolongando el círculo vicioso de la pobreza y la anomia. Sabemos bien que el desarrollo real y la prosperidad van de la mano con el incremento en el respeto al derecho, y por ello no puede disociarse de la democracia y el respeto estricto a los derechos humanos. Este es un camino que exige esfuerzo pero conduce a resultados seguros, creando prosperidad y garantizando derechos para todos, empezando por los sectores marginalizados y excluidos.Sin embargo, los demagogos y fascistas pretenden que hay un camino más fácil, que promete la prosperidad por vía de un régimen represivo, de mano dura, que supuestamente sirva para allanar obstáculos y regimente bajo una bota de hierro a los inconformes con la exclusión estructural de amplios sectores. Este es el principal peligro que enfrentará en los próximos años nuestra democracia, junto con la amenaza de los remanentes de los grupos violentos. Demostrar la falsedad de la alternativa autoritaria será una tarea nada fácil, pero que debemos emprender y en la cual, estoy seguro, venceremos.

A todos quiero decirles que el futuro es de prosperidad y derechos para nuestro pueblo, empezando por los sectores históricamente excluidos: los pobres, los niños, las mujeres, las minorías sexuales, los discriminados por motivos raciales, los que sufren alguna discapacidad. Ellos se han echado a andar y ahora están a la vanguardia. Nuestro deber es estar con ellos en primer lugar, y junto con ellos lograr el bienestar para todos. Recordar siempre que el gran pecado de nuestra sociedad, el talón de Aquiles de nuestro desarrollo, la culpa histórica que atormenta nuestra conciencia social, es la exclusión. Nuestro deber es no tolerarla más y superarla con el esfuerzo de todos.

En ese esfuerzo colectivo, sin la menor duda, nos encontraremos en un abrazo fraternal, como quería Vallejo, desayunados todos.


Comentarios

  1. Lucho says:

    Enero 4th, 2010at 16:01(#)

    En un Estado Constitucional de Derecho no existen actos de poder exentos de control según el principio de proscripción de la arbitrariedad, que frena al poder ilimitado. Los actos discrecionales son objeto de control. Javier Villa Stein comete un error al afirmar que el indulto de Crousillat no puede revocarse o anularse, pues es un acto de autoridad política. El indulto es un acto discrecional, excepcional y limitado. El derecho admite cierto espacio de discrecionalidad, en la medida que sea imposible prever todas las situaciones concretas que se pueden presentar. Pero discrecionalidad no puede confundirse con arbitrariedad. La diferencia radica en que los actos discrecionales deben cumplir una formalidad y tener una razón legal, lógica y cierta. En el Estado Constitucional no caben los actos regios o libres de justificación con hechos (=documentos) comprobables. El indulto de Crousillat puede ser declarado nulo si se verifica que no se ha cumplido con los requisitos previstos para ser otorgado. Esto sucedería si Crousillat solicitó el indulto falseando información sobre su estado de salud simulando o exagerando la gravedad de una enfermedad, o algún funcionario público emite un informe fraudulento que acredite esta condición.

  2. eduardo says:

    Enero 7th, 2010at 13:11(#)

    Peru le debe un reconocimiento eterno a Fujimori. Recupero la gobernabilidad del pais. Cambio su historia. Si peru tiene paz se la deben a Fujimori. Las cortes protagonicas y politizadas son propias de nuestro subdesarrollo. Esto no es suiza. paises desarrollados nos llevan cientos de años de inversion social y cultural. Porque tapar nuestra realidad?. Cortes de pacotilla con abogados y jueses camotillos. En toda guerra hay injusticias y caen inocentes. Esa es la dura realidad de la historia. Pobre Ronal mas ciego no puede ser.

  3. Marcelo says:

    Enero 9th, 2010at 18:43(#)

    Nada justifica la instauración de la guerra sucia…ningún reconocimiento le debe el Perú a Fujimori, por eso fue condenado por corrupto, por ladrón y por asesino. Si tenemos jueces sub desarrollados, porqué en España han reconocido a San Martín y antes a Guillén?

  4. pp says:

    Marzo 17th, 2010at 0:58(#)

    marcelo, m puedes decir q president q haya tenido el peru en estos ultimos tiempos no fue corrupto, ladron y asesino? belaund? garcia? toledo? jajaja……………no seas imbecil y a proposito del tema ese paladin defensor de derechos humanos ronald gamarra, dond quedan los derechos d los q laboran para su ong? asi es la politica peruana

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